La unidad Atreides liderada por el capitán Moser sucumbió a una emboscada Harkonnen y un recurso de inteligencia esencial cayó en manos enemigas. El duque Leto me mandó recuperar ese recurso y, en el lugar de los hechos, encontré moribundo al capitán Moser, que con su último aliento me contó que aún quedaban prisioneros Atreides vivos. Desobedecí las órdenes y rescaté a los soldados, pero eso llevó a perder el recurso de inteligencia. Solo me queda esperar no haber echado por tierra el esfuerzo bélico.