Los restos retorcidos de este mausoleo son más radiactivos cuanto más te acercas a ellos. Investigar los cascos de las naves más grandes supone un reto muy particular que a buen seguro me granjeará una sustanciosa recompensa. Por qué los charcos de ese líquido extraño que salpican el paisaje acaban desarrollando formaciones de cristales de jasmio sigue siendo un misterio, pero aprovecharé este golpe de suerte, ya que el duraluminio es uno de los metales más ligeros y resistentes del Imperio.