Elara Tuek me pidió que asesinase a la lideresa de una secta que se había apropiado de la central de energía de Mysa Tarill, en la depresión de Hagga. Tras matar a sus guardias, pude atravesar su escudo de prudencia para enfrentarme a ella. Me habló de una misión para encontrar a los fremen y, cuando murió, empezó a brillar un tatuaje subdérmico.